El futuro del presente (el pasado, again)

the-big-fish-eat-the-little-fish

Trataré de ser esquemático.

Los últimos acontecimientos climatológicos y sus consecuencias en pérdidas, nos han puesto en la etapa de las consecuencias (del Cambio Climático), que imagino a nivel mundial se empezarán a desarrollar en los próximos años, poniéndonos a todos en peligro, tal y como Pasolini auguró haciendo uso de sus grandes poderes de chamán italiano. Pero aquí no desarrollaremos esa magia espiritual y profética de personajes como Pasolini. Nos serviremos della scienze.

Ahora, en su quinto informe presentado en setiembre último, [el IPCC: siglas en inglés del Grupo Intergubernamental de Expertos en el Cambio Climático, colectivo de científicos que estudia el fenómeno] habla de “irreversibilidad”, de monzones más cortos pero intensos, de subidas del nivel del mar de casi un metro en algunas zonas costeras y se refiere a la actividad antropogénica —con un “95% de confianza”— como la “causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX”. (p.19)

Screen Shot 2017-03-31 at 2.04.08 PMEsta afirmación la hemos extraído como todo lo de este artículo, de la edición especial de la revista Poder de Diciembre de 2014. Ese año, muy cerca en el tiempo, me dejó sobrecogido por la lectura de esta edición , acerca de la COP 20 (Vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones sobre el Cambio Climático (CMNUCC)) que se realizó en Lima.

Mi relectura me lleva al concepto de responsabilidad acerca de los radicales cambios que empezarán a gestarse en el planeta, situación en la que el Perú es uno de los países más vulnerables.

La pregunta es por qué somos tan vulnerables:

En el caso del Perú, el Ministerio del Ambiente ha identificado siete condiciones que lo hacen un país vulnerable: ecosistemas montañosos frágiles (como glaciares tropicales), zonas urbanas de alta contaminación atmosférica, tierras expuestas a deterioro forestal, zonas costeras bajas, áreas expuestas a inundaciones, sequías y desertificación, actividades económicas altamente sensibles a los cambios del clima y dependencia en gran medida de ingresos generados por la producción y uso de combustibles fósiles.

David Rivera del Aguila, Director Editorial de ese número, coloca el punto álgido en las responsabilidades nacionales acerca de lo que podría empezar a ocurrir a partir de aquel año y lo que pasó apenas hace unos días en toda la costa del Perú y el resto del territorio, y cuyas consecuencias sanitarias apenas inician.

Ahora bien, cambiar la lógica del modelo de crecimiento no es el único reto que enfrentamos. A pesar de que se ha repetido que el Perú será uno de los países más afectados por el cambio climático, no se discute lo suficiente sobre el proceso de adaptación requerido para minimizar los daños económicos y, sobre todo, para proteger las vidas de las miles o quizá millones de personas que se verán afectadas. Tal vez sea porque quienes toman las decisiones no están entre quienes sufrirán las consecuencias (o creen no estarlo). (p. 6)

Tautológico, cierto.

La vulnerabilidad de nuestro país también se puede ver en el tema agrícola. Según el testimonio de un experto:

Antes había dos estaciones marcadas: seca y de lluvias. La persona sabía qué hacer: ‘Ahora siembro’, ‘ahora pongo el maíz en el tendal’, podía programar. Pero actualmente los veranos son mucho más largos, la lluvia demora en llegar, o llega en mucha cantidad, el agricultor puede decir ‘Ya no puedo hacer nada, mejor me voy a la ciudad’”. (p. 58)

Esa misma falta de responsabilidad frente a la vulnerabilidad del país, se puede ver en algo tan elemental como el tema sensible del agua.

La pregunta es si estamos preparados y haciendo lo necesario para enfrentar lo malo que ya estamos sufriendo y lo peor que se viene. La respuesta simple y corta es “no”. Nuestra institucionalidad para la gestión del agua es débil y poco efectiva. La Ley de Recursos Hídricos del 2009 reprodujo la institucionalidad previa en la que el sector agrario manejaba el agua sin mayor enfoque multisectorial o por cuencas. A pesar de que se crearon los consejos de cuenca en la nueva ley, estos fueron definidos como órganos de “vigilancia”, sin capacidad de decisión real sobre el recurso.

Ahora desplacemos por un momento la mirada hacia el mundo global. En una etapa de responsabilidades mucho más grande, a nivel internacional, ¿cuál es el papel de los países desarrollados? Aquellos países que contaminan y en una gran diferencia porcentual el planeta, siendo los principales causantes de una situación que coloca a países vulnerables (tanto por la naturaleza como por sus clases dirigentesen serio peligro.

El GEI que producen es un factor de aceleración del cambio climático. El GEI se refiere a gases de efecto invernadero. Los principales son el CO2 (dióxido de carbono), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N20).

Estados Unidos, el segundo emisor global de gases de efecto invernadero (GEI), declaraba que, para el 2025, recortará sus emisiones entre un 26% y un 28% con respecto a los niveles del 2005.China, por su parte, informaba que, de acuerdo con este “pacto climático”, aumentaría sus emisiones hasta un tope máximo en el 2030, año a partir del cual comenzaría, por fin, a reducirlas, a la par que aumentará a un 20% sus fuentes de energía limpia. (Art. de Ramiro Escobar, p. 9)

Quizá La verdad incómoda de Al Gore, nos ponga en perspectiva gráfica, del mejor modo.

 

El candidato que perdió ante Bush se unía una vez más a Rajendra Pachauri, Presidente del Grupo Intergubernamental de expertos en el Cambio Climático (IPCC) en aquellos años. A esta institución le debemos no solo la certeza de que el cambio climático es real, sino también de que es el hombre el gran causante de su avance e impacto. Por este aporte, Pachauri recibió en el 2007, en nombre de su institución, el Premio Nobel de la Paz, junto con el exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore. En relación a los modelos económicos que los hombres emprendieron y que se intuye ya no son viables para ninguno más, el gigante asiático expresa.

China sostiene que la crítica situación actual no ha sido producto de sus acciones, sino de los países que alcanzaron el desarrollo antes y que, para ello, utilizaron un modelo de crecimiento que en la actualidad sería inaceptable. (p.30)

Babel, no es el paraíso

Nuevos vientos soplan sobre ese babélico castillo global, que aglutinaría a todos los seres humanos. La globalización de todas las lenguas y todos los rezos. Es igualmente babélica la idea de reunir cada cierto número de años a un grupo de representantes mundiales para llegar a conclusiones unánimes acerca de las responsabilidades en una etapa de consecuencias en esas reuniones denominadas COP.

En dichas asambleas, se observan las organizaciones de países por bloques e intereses. Por ejemplo:

Mientras los países bolivarianos abogan para que los países desarrollados paguen, como ya se señaló, una “deuda climática” por ser los mayores emisores, los de Ailac creen que la diferenciación debe ser “de acuerdo con las capacidades” y que a los países en desarrollo les conviene asumir responsabilidades para ser más eficientes en el uso de la energía y para neutralizar la deforestación, la mayor fuente de emisión de GEI en esta región. La gran preocupación africana es la transferencia de tecnología para amortiguar las previsibles desgracias que vendrán por las alteraciones climáticas. Aún así, otros intereses se cruzan nuevamente. Libia, Argelia y Nigeria también son miembros de la OPEP y tienen que mostrar cautela si se propone cambiar la matriz energética. (p. 12)

Según Pachauri qué podría ocurrir con Perú:

Los impactos sobre el Perú son bastante serios. El Perú es uno de los países más vulnerables a estos impactos. Es importante que integre acciones vinculadas al clima con estrategias de desarrollo, y creo que eso está ocurriendo: hay un plan bastante claro en términos de adaptación, como por ejemplo en el manejo de sus recursos hídricos, que se hace en coordinación con otros países. Ahora bien, todo esto tiene que ser incrementado, porque el impacto del cambio climático va a ser algo mucho más serio en el futuro. (p.25)

Esto, al parecer, contradice lo que leíamos sobre el uso del agua y las cuencas.

rock-2209730w640

Oh… The footage… is missing!!! :P

¿Cuánto cuesta un Fenómeno del Niño (no de El Niño:)?

Como lo señaló el presidente Ollanta Humala durante la Cumbre de las Naciones Unidas llevada a cabo en setiembre de este año: “Un fenómeno de El Niño severo le cuesta al país 3.500 millones de dólares; el retroceso de los glaciares ha implicado la pérdida del 22% de la superficie, lo que representa una pérdida del 10% de las reservas de agua. Si no tomamos acciones, el Perú perdería el 5% de su producto bruto interno anual para el 2030 y el 20% para el 2050. Son costos que podríamos usar para la inclusión social y la lucha contra la pobreza. Por eso, debemos actuar ya. (Art. Simon Maxwell, p.41)

Suena un tanto irónico. ¿Actuó la clase dirigente nacional toda en su conjunto?

Emergencia sanitaria potencial

Como ya estamos viendo en estos días, el problema sanitario es terrible.

En el 2015 se decía que  el riesgo de adquirir malaria se incrementará en 26% en el mundo, y que en zonas templadas los mosquitos incrementarán en 100 veces su capacidad de transmisión… Por eso el Perú, uno de los diez países del mundo más vulnerables al cambio climático, necesita investigaciones para fortalecer su sistema de control y vigilancia de enfermedades, y adaptar sus servicios de salud a los escenarios de riesgo de desastres naturales cada vez más severos. Basta recordar el fenómeno de El Niño 1997-1998, que disparó los casos de malaria, dengue, leishmaniasis y bartonelosis, así como otros problemas relacionados con la falta de disponibilidad de agua potable (…) Loyola calculó que las pérdidas económicas anuales acumuladas solo por vidas perdidas debido a enfermedades asociadas al clima representarían, como mínimo, US$ 66 millones en el 2030 y podrían alcanzar los US$ 5.350 millones para el 2100, es decir, cerca del 6% del PBI estimado. (Nelly Luna y Fabiola Torres, p. 43)

Consecuencias de un Niño que no se compara al actual. Profético:

Sin acciones concretas oportunas ni basadas en información sólida, los costos en vidas y recursos pueden ser mucho mayores en el futuro. (p. 43)

Es tremendo.

¿Cuál es el papel de la investigación?

Fuera de los esfuerzos de algunos centros de investigación académica, poco o nada ha investigado el Ministerio de Salud (Minsa) sobre las amenazas del cambio climático para la salud en el Perú. Recién en abril pasado, como parte de los actos preparatorios para la COP20, el sector conformó una comisión encargada de elaborar el primer documento que plantea el diseño de políticas de mitigación y adaptación en salud frente al cambio climático… Si bien entre el 2009 y el 2013, el Sistema Nacional de Inversión Pública registró 177 proyectos elaborados por Gobiernos regionales y locales sobre cambio climático, ninguno se orientó a investigaciones u obras de envergadura para enfrentar impactos en la salud. (Nelly Luna y Fabiola Torres, p. 46)

La pregunta cae de madura, ¿es posible ahora poner en práctica esos planes?

OMS

Y si la responsabilidad nacional aún espera, ¿cuál es la visión de los organismos internacionales sobre investigación?

La directora de la OMS alerta que “sin acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, los países pobres enfrentarán los peores impactos en su salud”. Entre las primeras medidas que se tomen, la inversión en investigación debe estar presente. (Nelly Luna y Fabiola Torres, p. 48)

Nuestra agricultura

Además cabe recordar que dependemos alimentariamente del mundo. No obstante, ¿dónde están  nuestros ingenieros y maestros prehispánicos?… Ya claro, en el imperio incaico (el horizonte final de la cultura andina) no tuvo la cantidad de población que actualmente sobrepuebla esta región del Ande y según la Rostworovski y varios más, ya empezaba a hacer agua por una crisis de redistribución… ¿No debería ser este el gran desafío de nuestra nación de cara al Bicentenario entre otras cosas?

El Perú tiene una alta dependencia de la importación de cereales (29%), cultivos oleaginosos (43%), legumbres (24%) y aceites y grasas (55%). El reporte del 2012 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala preocupantes proyecciones de lo que podría pasar con los precios de estos productos en los próximos 10 años. El alza de precios está asociado, en algunos casos, a la gran demanda que tienen ciertos productos para la producción de biocombustibles. Por ejemplo, según estimados de la FAO, entre el 2007 y el 2008, se emplearon 110 millones de toneladas de cereales para la producción de etanol, lo que representa el 10% de la producción mundial. (Nelly Luna y Fabiola Torres, p. 50)

Ohhhh el futuro del Norte (¿que ya es presente?)

En el ámbito nacional, según el Plan de Gestión de Riesgo y Adaptación al Cambio Climático en el Sector Agrario 2012-2021, se esperaría que al 2030 las temperaturas en la costa norte y central se incrementen hasta en 2 °C y 1 °C, respectivamente. Asimismo, la disponibilidad de agua sería menor y afectaría a productos como el maíz amarillo duro. (…) La desertificación sí va a generar migrantes ambientales. Ocurre un poco por períodos en la parte norte [del país]: quizá no se ve masivamente, pero es paulatino. Las personas dejan los valles y dejan de ser campesinos para migrar a la ciudad”, explica Hanashiro, médico y coordinador de emergencias de América Latina y el Caribe de Cáritas. Añade que “la desertificación está produciendo un cambio en la configuración demográfica urbana”. (Art. de Jacqueline Fowks, p. 55)

Screen Shot 2017-04-02 at 10.11.41 PM

¡Agua!

Una muy reciente evaluación hecha por la Autoridad Nacional del Agua (ANA) sobre pérdida de glaciares andinos ha arrojado datos alarmantes: ya hemos perdido un 43% de superficie glaciar entre 1970 y el 2014. Más grave aún, la tasa de pérdida anual se duplicó en las últimas dos décadas, pasando de 0,9% entre 1970 y 1997 a un muy acelerado 1,8% para el período 1997-2014. De seguir esta última tendencia, en el año 2030 habremos perdido casi el 60% de nuestros glaciares y estaremos en situación de muy grave estrés hídrico, una seria amenaza para el futuro de nuestra sociedad. (Art. de Eduardo Zegarra, p.77)

Si las grandes potencias ahora quieren reciclar el concepto de globalización, hoy que entramos a la fase de las consecuencias, ¿se podrá llegar a un proceso de compensaciones en millares de reuniones bilaterales después de que la gran torre de Babel se desmorone?

La-torre-de-Babel-Pieter-Brueghel

Anuncios

Acerca de Franco Cavagnaro Farfán

Novelista. He escrito la novela Huaquero http://bit.ly/1Y0CSxt y Me he puesto el traje aquel http://bit.ly/1Q2IpU3 Ambas ficciones forman mi Díptico del pasado.
Esta entrada fue publicada en Libros, cine, Publicidad, política y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s