Sobre efigies, bustos y nombres de avenidas 1

No sé cómo abordar este libro inmenso.

historia-de-la-corrupcion-en-el-peru

Me provoca subir al auto y buscar todos los bustos, efigies, estatuas egregias, calles alambicadas, avenidas llenas de smog y olor a grasa . Y comprobar que todos y cada uno de estos personajes seguramente de dudosa moral, de mucho más dudosa honestidad, abiertamente pillos, abiertamente ladrones, tiene su propia calle, su propia efigie, su propio busto, tiene un lugar bien ganado dentro de la ciudad, donde estos paladines del pillaje, anidan sus mortajas postmortem.

La bondad y el crimen son construcciones colectivas.

¿Dónde queda el individualismo?

El individualismo a ultranza es una construcción de familias de clase media con educación universitaria.

A sus extremos la realidad brutal.

El individualismo del Dante Alighieri.

La corrupción es una red de personas. Y al mismo tiempo la corrupción reside en el centro del corazón humano.

No solo en el Perú hay corrupción.

Alfonso Quiroz encuentra la diferencia entre la corrupción y su percepción, entre la percepción de los peruanos y la de los extranjeros sobre Latinoamérica y el Perú. Crea cuadros donde calcular los costos que ha tenido la corrupción en el Perú, que lo han postrado ya no solamente hipotecando el desarrollo de su población, sino creando una red de la que es imposible salir, en caso no se refunde la República (volver a nacer, porque el pasado es también una progresión geométrica, las cifras no engañan, los ciclos de corrupción tampoco).

La historia de la corrupción es la historia de los pillos que graban en altorrelieve sus grandes nombres en estatuas de bronce, sus calles limeñas mil veces horribles, nominadas y mentadas por sus gentilicios. Y según algunos relativistas históricos, la corrupción es vista como algo necesario para lubricar a la sociedad y su desarrollo, a los grupos emergentes, con lo cual derivamos al patronazgo y el clientelaje, palabras que se escuchaban fuerte en los 90.

Cuatro modos de corrupción:

  1. Poder ejecutivo: botines ilegales realizado por presidentes y virreyes (y sus cortes).
  2. Las corruptelas militares (los que perdían guerras e incluso en plena guerra seguían robando antes de defender a la nación).
  3. El manejo irregular de la deuda pública y externa (Chapa esa flor proto tecnócrata).
  4. Contratos para obras públicas y contrabando. (Choreo al menudeo).

9789972511240

Alfonso Quiroz realiza un sano ejercicio de historia económica, como quien trata de hallar el origen de la gangrena. Si recuerdas Clases, Estado y Nación en el Perú de Julio Cotler, las diatribas y lamentos por las reformas siempre pospuestas, leyendo a Quiroz entiendes que la corrupción como construcción histórica y colectiva es la que ha impedido esas mismas reformas, una construcción conformada con gente de carne y hueso, con nombre propio y apellido.

Entonces como bien explica Luciano Canfora pensando en la historia y el pasado, volvemos al origen. Todo se explica en el origen: Benedetto Croce decía que “toda la historia es contemporánea, porque vive dentro de nosotros. Nos ocupamos del pasado porque tiene que ver con lo que ocurre hoy”.

Me he dado cuenta de que la antigüedad que me gusta tanto no es un cementerio, ni un museo de cera, es un campo de batalla, donde el enfrentamiento continúa. Me parece obvio. El pasado es el inicio de tantas cosas.

Luciano-Canfora1

Quiroz parte del pasado de la Colonia, en sus postrimerías, y se centra en Ulloa, y sus informes sobre la vida económica y moral de este lado del mundo en su poco conocido “Discurso y reflexiones políticas sobre el estado presente […] de los Reinos del Perú” y esa sentencia que dice: “Empieza el abuso del Perú desde aquellos que deberían corregirlo”. Aquí el esfuerzo es individual, un hombre versus una caterva de ratas.

Es a través de informes y discursos que el Perú y sus gobernantes son vistos mejor.

Machado de Chaves atribuía la decadencia del Perú al envejecimiento y deterioro de las instituciones coloniales, pues el tiempo, traidor maligno de los establecimientos, lo relaja todo. Y Machado hacía de pitoniso al hablar sobre los abusos y sus consecuencias en el ánimo de alzamiento social: digno fantasma a temerse en todos los pueblos, “y mucho más en el Perú, donde todo respira esclavitudes y se hacen tiranía las leyes”.

Juan de Aponte concluyó sombríamente que los buenos y honestos servicios en el Perú se recompensaban mal, “pues todo corre fundado en interés y los que tienen pueden y los pobres mueren”.

Ulloa regresa al Perú para administrar políticamente Huancavelica donde la minería socavaba terriblemente la moral. Un purgatorio de desabrimientos. Una colina purgatorial perforada no solo materialmente sino como un símbolo de una belleza monstruosa donde se expresa lo abismalmente tramposo e injusto que era el virreinato: si ocurrían monstruosidades en la asociación de los hombres, Ulloa afirmaba, en ninguna otra sociedad era esto más cierto que en la del gremio de mineros de Huancavelica.

Fig 10b

Pregunto distinguida audiencia: ¿Qué es de Huancavelica hoy?

La minería sostenía la colonia. Sí. Pero quiénes sostenían el trabajo minero.

La #FuerzaLaboralIndígena.

(Siguiente capítulo: La República)

Anuncios

Acerca de Franco Cavagnaro Farfán

Novelista. He escrito la novela Huaquero http://bit.ly/1Y0CSxt y Me he puesto el traje aquel http://bit.ly/1Q2IpU3 Ambas ficciones forman mi Díptico del pasado.
Esta entrada fue publicada en Libros, cine y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s