La literatura puede estar dentro de un florero

el secreto del mal caricatura apuñalado

Lo que está dentro de la literatura es lo que está fuera de la literatura.

Y lo que está fuera de la literatura es lo que está dentro de la literatura.

Y los que están dentro de la literatura son quienes están fuera de la literatura.

Y quienes están fuera de la literatura son quienes están dentro de la literatura.

La literatura está (¿o no está?) en las revistitas y fanzines de toda América, revistitas de un solo número, y también en los poemas y versos en latín, que expulsa un avión a chorro que dice Chile es la Antártida.

La literatura no está (¿o está?) en los grupúsculos literarios y en las galerías de espejos de esos grupúsculos poéticos de toda América y el mundo.

La literatura reside (¿o no reside?) en el reflejo de esos grupitos y no en la carne de sus poetas olvidados, inéditos, impertérritos.

La literatura está (¿o no está?) en los concursos literarios regionales, nacionales y comunales de regiones, naciones y comunas que solo sus habitantes conocen.

La literatura está (¿o no está? y se hace ¿o no se hace?) en los premios que esos concursos extinguen como ceniza sobre sus triunfantes y floridos ganadores.

Una literatura escrita por gente ajena a la literatura. La revolución pendiente de la literatura será de alguna manera su abolición. Cuando la Poesía la hagan los no-poetas y la lean los no-lectores.

La literatura está en las series que una huérfana sueña a través del crimen, y ve día y noche porque no tiene nada más que hacer en la vida, sino verla transcurrir en una pantalla de TV, y sin saberlo, sin sospecharlo siquiera, y sin leer un solo libro, está más dentro de la santa literatura que cualquiera que se jacte de estar dentro de ella.

13021-1

La literatura que se mueve nerviosamente en una habitación esperando la luz.

La literatura que está enmarrocada en los sótanos políticos de Sudamérica.

La literatura que se desplaza por esos espacios cerrados, disfrazada y subvencionada por eventos políticos que se desarrollan dentro y fuera de ella.

En este país de bárbaros, dijo, ese camino no es de rosas. En este país de dueños de fundo, dijo, la literatura es una rareza y carece de mérito el saber leer.

La literatura llena de polvo.

La literatura que dice lo mismo del mismo modo.

La literatura que tan pronto aparece, muere.

La literatura que tan pronto muere, aparece.

La literatura que gusta a quienes detentan el polvo de la literatura y no la literatura.

La literatura de los fariseos.

La literatura de los guardianes.

La literatura de los burócratas con corbata.

La literatura de los numerales de academia.

La nueva literatura progresista.

La nueva literatura tecnócrata.

La nueva literatura digital.

La nueva literatura femenista.

Roberto_Bolano_CLAIMA20120130_0115_19

Una literatura llena de insultos y blasfemias y cosas peores que tenía el buen sentido de destruir apenas amanecía, sin mostrárselos a nadie, aunque entonces muchos se hubieran sentido honrados con tal distinción, poemas cuyo sentido último, o lo que yo creía ver en ellos como sentido último, me sumían en un estado de perplejidad y conmoción que duraba todo el díaDespués no sé lo que me pasó. De angélica mi poesía se tornó demoníaca.

La literatura que nace y cruza el puente de fuego.

La literatura que es producto del fuego y regresa al fuego.

La literatura hecha para los comunistas (que viven como si el Muro no hubiera caído), los que dicen serlo y que el autor dice que son meros arribistas, los democratacristianos, los socialistas, la derecha y los militares. O al revés. ¡Lo puedo decir al revés! ¡El orden de los factores no altera el producto! ¡Ningún problema! ¡Sólo un poco de fiebre! ¡Sólo tres actos de locura! ¡Sólo un brote psicótico excesivamente prolongado!

Porque así se hace la literatura en Chile, pero no sólo en Chile, también en Argentina y en México, en Guatemala y en Uruguay, y en España y en Francia y en Alemania, y en la verde Inglaterra y en la alegre Italia [y en el Reyno del Pirú]. Así se hace la literatura. O lo que nosotros, para no caer en el vertedero, llamamos literatura.

Luego volví a canturrear: el árbol de Judas, el árbol de Judas, y mi auto entró otra vez en el túnel del tiempo, en la gran máquina de moler carne del tiempo.

La literatura puede estar dentro de un florero.

Anuncios

Acerca de Franco Cavagnaro Farfán

Novelista. He escrito la novela Huaquero http://bit.ly/1Y0CSxt y Me he puesto el traje aquel http://bit.ly/1Q2IpU3 Ambas ficciones forman mi Díptico del pasado.
Esta entrada fue publicada en Libros, cine y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s