Una conferencia sobre el pasado

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¿Cómo se construye un clásico? ¿Por qué alguien querría ser parte de una tradición de un modo consciente a través del ensueño de la Metrópoli, del centro? ¿Aún existe un centro? ¿Cómo el tiempo define significados y creencias?

Coetzee intenta responder esto pensando en las elecciones del poeta  T.S. Eliot. Y pensando además en una experiencia propia con la música de Bach. Ambos, T. S. Eliot y J. M. Coetzee, guardan un punto en común. Pertenecen a un mundo que está lejos del centro. Son periféricos.

La bárbara Norteamérica y la provinciana Ciudad del Cabo.

South-African writer John M.Coetzee, Nob

Para que Eliot llegara a ser Eliot, era necesario dejar atrás la bárbara Norteamérica e ir al encuentro de la Metrópoli. De la barbarie a la Metrópoli. Ser ciudadano inglés era una suerte de disfraz para defenderse de un cierto pudor ante la brutalidad americana. “Nacido en un país semisalvaje, obsoleto”, así definió Pound a su Hugh Selwyn Mauberley. El sentimiento de caducidad, de haber nacido en las postrimerías de una época, o de sobrevivir de manera poco natural en condiciones que son ajenas, recorre la poesía de Eliot.

A jóvenes como Eliot y Pound, la alta cultura de la Metrópoli se les puede presentar en forma de experiencias poderosas que ellos no pueden, sin embargo, incardinar con facilidad en sus vidas, y a las que, por tanto, se ven obligados a atribuir una existencia en algún reino trascendente.

En la Metrópoli. Allá bien lejos: en Roma. La Metrópoli eterna: Roma.

Por eso en Cuatro Cuartetos, Eliot acababa de concluir un ciclo de poemas en el que nombraba a sus antepasados y reclamaba a Somersetshire, cuna de los Eliot, como su propio East Coker. “El hogar es el punto del que partimos”, escribe. “En mi principio está mi fin”.

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Por otro lado, Coetzee reconoce el poder de la música de Bach, que le revela la trascendencia de una gran obra. Una tarde de domingo de 1955, cuando yo tenía 15 años, mientras paseaba por el jardín trasero de mi casa en los suburbios de Ciudad del Cabo, pensando en las musarañas y preguntándome qué hacer con el aburrimiento, que era el principal problema de mi existencia en aquellos días, oí música en la casa de al lado. Mientras duró la música, me quedé helado, sin atreverme ni a respirar. La música me hablaba como nunca antes me había hablado. Después de esa tarde, todo cambió… La revelación en el jardín fue un elemento clave de mi formación.

Coetzee identifica el ADN de un clásico en el hecho de sobrevivir a través de los tiempos. Un clásico viaja a través del tiempo, a través de diversas inteligencias y conciencias y llega hasta el elegido, llega hasta ti que ansías perfección en lo más profundo. Sin embargo, este producto no es un objeto descargado de influjos históricos, sino que estos influyen en su creación y en la recepción de su significado, olvidando y recobrando su importancia a través de los años y los siglos. Por eso Coetzee concluye que “el reconocimiento de estas características constituye un auténtico avance en la comprensión histórica, porque ésta es la comprensión del pasado como una fuerza que modela el presente”.

Eliot no se detiene ahí, encuentra que la unidad histórica de Europa, del centro de la cultura occidental, está íntimamente ligada al cristianismo y sus productos.

Para Eliot “la civilización de Europa Occidental es una civilización cuya vía de descendencia procede de Roma a través de la iglesia de Roma y del Sacro Imperio Romano, y cuyo texto originario debía de ser, por tanto, la Eneida, el poema épico de Virgilio“. Algo muy dantiano en Eliot. Es tal su sentido de relación entre religión y un concepto un tanto más grande que literatura, como “cultura”, que llega a afirmar: “Nuestras artes se desarrollaron dentro del cristianismo. Yo no creo que la cultura de Europa sobreviviría a la desaparición de la fe cristiana“.

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¿Lo podemos suscribir hoy en pleno 2013, un texto escrito en 1948? De hecho Harlod Bloom rechaza visceralmente el neocriticismo neocristiano de Eliot. De hecho pareciera que el tiempo hubiera arrasado con la afirmación de Eliot. Coetzee con cierta ironía afirma que donde Eliot se equivocó fue en prever que el nuevo orden estaría liderado desde Washington y no desde Londres, ni, por supuesto, desde Roma.

Hay que recordar que Eliot, esboza parte de sus teorías en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, mientras Londres es bombardeada y refiriéndose a ese hecho frente al hecho de la poesía y la cultura occidental, Eliot solo atina a señalar ese hecho histórico como: “los contratiempos del momento presente”. De este modo recuerda a sus oyentes que hay una perspectiva desde la cual la guerra es solamente un tropiezo, por inmenso que sea, en la historia de Europa.

Un tropiezo, pero la gran historia continúa y como puede olvidar algo, incluso rechazarlo, para ello el propio Coetzee asiente y centra su ejemplo en Bach, como si ese gran tropiezo fuera un hecho natural en el tiempo, puede luego recordarlo y recobrarlo.

Eliot reclama un pasado y una unidad, pero además Coetzee tratando de definir lo que es un clásico, y aquí como Vargas Llosa tan criticado en La civilización del espectáculo, también deja constancia de aceptar que una élite es necesaria para asegurar la sobrevivencia diaria de un clásico.

Si hay algo que permita confiar en la condición de clásico de Bach es el proceso de prueba al que ha sido sometido dentro de los círculos profesionales… Más bien, lo clásico es aquello que sobrevive a la peor barbarie, aquello que sobrevive porque hay generaciones de personas que no se pueden permitir ignorarlo y, por tanto, se agarran a ello a cualquier precio… Uno podría incluso aventurarse más lejos por este camino y decir que la función de la crítica viene definida por el clásico: la crítica es aquella que tiene la obligación de interrogar al clásico.

¿Se podría acusar a Coetzee de elitista conservador como se le acusó a Vargas Llosa? Y quizá la otra pregunta más importante: ¿qué clase de élite debe ser ésta y qué tipo de textos, qué tipo de palabras sobrevivirán a la gran barbarie?

Dejo un documental muy bueno de la BBC sobre el gran T. S. Eliot

 

 

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Acerca de Franco Cavagnaro Farfán

Novelista. He escrito la novela Huaquero http://bit.ly/1Y0CSxt y Me he puesto el traje aquel http://bit.ly/1Q2IpU3 Ambas ficciones forman mi Díptico del pasado.
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