Parsival y la Bomba Atómica

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En busca de Klingsor (1999) de Jorge Volpi está esbozada más o menos así:

1. La conjura contra Adolf Hitler narrada por un científico alemán llamado Gustav Links en 1989 (año sintomático: la caída del muro de Berlín). Además él es quien narra la novela.

2. Francis P. Bacon, un científico norteamericano llega a cumplir una misión en Alemania 1945. Busca a Klingsor, acusado de ser el supervisor del equipo de científicos a cargo del proyecto atómico alemán. Klingsor es un sobrenombre, un alias extraído de un personaje del Parzival de Eschenbach.

3. El científico alemán ayuda al científico norteamericano a buscar a Klingsor.

4. El científico alemán de paso cuenta su vida y además cuenta los entretelones de aquellos científicos metidos en la física cuántica y la creación de la bomba atómica.

Con una diferencia de casi diez años de Operación Valkyria (2008), que trata específicamente sobre el atentado contra Hitler, el Klingsor de Volpi trata ese hecho solo como un pretexto para hablar de los enmascaramientos y la búsqueda de la verdad en un tono más correspondiente a 1989 que las fuertes certezas que entraron en colisión en los días de la gran guerra.

Klingsor es a un tiempo el desarrollo de la vida sentimental del científico norteamericano Francis Bacon, minis escenas de aprendizaje que al mismo tiempo son un reflejo de los aprendizajes de los otros caballeros científicos en busca del Grial Atómico.

Decir que la infancia y la adolescencia de Bacon fueron solitarias, sería casi un eufemismo. Demasiado consciente de los atributos  que lo diferenciaban de los demás, se mostraba reacio a cualquier contacto humano fuera de lo estrictamente indispensable… Su madre casi estaba arrepentida de haberle enseñado a contar: no solo era impertinente y obcecado, sino intolerante con todos aquellos que no estaban a la altura de su inteligencia.

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Otro genio huraño Georg Cantor, aquí un ejemplo: Desde pequeño, Cantor se había sentido atraído por la severa religión de sus padres, pero había concentrado su atención en una sola disciplina: las matemáticas. Para él, la ciencia era el vehículo de comunicación con la divinidad. A pesar de su fe protestante, se sentía fascinado por los doctores de la Iglesia y sus abstrusos argumentos sobre la existencia y las propiedades del Creador… A partir de entonces, trató de armonizar todas sus preocupaciones en una sola: el estudio del infinito. Cantor estaba empeñado en crear una nueva aritmética capaz de desentrañar la relación entre la divinidad y los números.

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Otro ejemplo Werner Heisenberg: supongo que un espíritu como el de Werner nunca terminó de acostumbrarse a la descomposición que nos tocó vivir. Como muchos de nosotros, añoraba el pasado medieval, la inmovilidad, la serenidad y el estoicismo de los antiguos bardos. Odiaba en pocas palabras, el desorden contemporáneo. Cualquier cosa que interrumpiese sus actividades le parecía despreciable. Nunca supo adaptarse a nuestro mundo… Durante diez días, Heisenberg se ha enfrentado a su peor enemigo; aquel que encuentra cada vez que se asoma a un espejo: su propia impaciencia. Han sido diez días en los cuales, a imitación de los antiguos eremitas, se ha apartado de las tentaciones del siglo. Si san Simón fue capaz de darse cuenta de que su universo cabía en lo alto de una columna, y si san Jerónimo prefirió la compañía de un león a la de los hombres, fue porque sabían que las grandes revelaciones solo ocurren en la íntima soledad de los precipicios.

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Me gustaron dos cosas en la novela que son lo que desarrollaré aquí.

Por un lado, el uso del razonamiento lógico para resolver esta suerte de novela policial entre científicos. Recordemos que la novela es narrada por Gustav Links. En algún momento, Bacon y Links reciben una carta anónima para despistarlos de sus pesquisas. ¿Qué dice la carta? Todos los científicos son mentirosos (incluso quien escribe la carta si es que, como sospechan ellos, es uno de los científicos que investigan). Gustav Links es científico. Ergo lo que está narrando es mentira también. Ergo lo que se da por sentado en la novela es una mentira también. 

 

Segundo: vuelvo al título que es lo que más me interesa aquí. El Parzival de Eschenbach es el libro (o la narración fundacional de lo alemán). Así es. Sin embargo, en la novela de Volpi se sigue la opera de Wagner que es citada por Links para explicar el origen de Klingsor. La versión de Wagner a diferencia de la de Eschenbach tiene serias referencias cristianas. Lo que sí comparten es el sentido marcadamente Bildungsroman (o novela de aprendizaje).

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Estamos en un bosque cercano al castillo de Montsalvat, ahí se reúne una orden militar y religiosa: los caballeros del Santo Grial… En la versión de Eschenbach, el Grial no tiene que ver con la sangre de Cristo, pero Wagner decidió apropiarse de la tradición cristiana: mientras que para el trovador medieval se trataba de un rito de origen pagano, Wagner lo convierte en algo parecido a la comunión… Gurnermanz repasa en voz alta la historia del rey Amfortas. Este tiene un enemigo que es una especie de perverso doble suyo… Klingsor. Cada uno de ellos representa una fuerza contraria. Durante muchos años ambos se enfrentaron sin que ninguno hubiese podido vencer al otro hasta que, al fin, después de muchas jugarretas, el demonio encontró el modo de vencer a Amfortas: obligándolo a pecar… El instrumento de la maldad es una mujer de “aterradora belleza”. En el jardín encantado de Klingsor, cercano a su palacio de Kolot Embolot, la joven, una “flor del infierno”, se encarga de seducir a Amfortas. Perturbado por su hermosura, éste accede a prestarle la sagrada Lanza de Longinos. De inmediato, ella lo traiciona y se la entrega a Klingsor, el cual la utiliza para herir a su antiguo dueño. Desde ese malhadado día, el rey agoniza lentamente, perdiendo sangre a través de esa herida que nunca se cierra.

Luego aparece Parsifal: el puro, el inocente, el tonto (recibe diferentes nombres en boca de Links) al ver el sufrimiento de Amfortas, Parsifal no ha sentido compasión alguna, cree que sus penas son el justo castigo a sus pecados… Parsifal parte en busca del castillo de Klingsor… ¿Y sabe por qué se dirige hacia allá? Para probarse, Parsifal quiere saber cuán fuerte es. Lo que pretende casi parecería un acto de soberbia si no fuese, al mismo tiempo, la expresión de la pureza de su espíritu: busca somterse a la misma tentación que venció a Amfortas… La desea para ser capaz de rechazarla…

Triunfa Parsifal, supera la tentación y vence a Klingsor.

Esto a grosso modo. Este relato medieval, pre dantiano (el de Eschenbach), sazonado con el cristianismo wagneriano, es muy importante en la resolución de la novela, descubrirlo, sería descubrir la resolución de la novela. Así que ahí lo dejo. Rebuscando entre mis libros encontré La muerte del Rey Arturo de Sir Thomas Malory (quien sí es post dantiano). Quiero citar un fragmento de la Introducción de Carlos García Gual allí presente para terminar este post y enlazar con el siguiente sobre la enfermedad de los libros, el agón y la civilización del espectáculo. Así rapidol :)

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(García Gual refiriéndose a los textos que Malory tomó para armar su libro como el suyo propio): explicaban la decadencia y el ocaso del reino de Arturo por el pecado de soberbia y lujuria que encuentra sus ejemplos más notorios en los amores adúlteros de Lanzarote y Ginebra y en el incesto cometido por Arturo, padre de Mordred. La búsqueda del Grial es el fracaso de la caballería, ya que solo los héroes más puros y menos mundanos, los ascéticos y piadosos, logran un acceso al sublime símbolo cristiano. Arturo como Lanzarote quedan excluidos de ese triunfo de la caballería celeste, porque encarnan la gloria mundana, y como tales héroes terrestes están destinados a la catástrofe y a la penitencia.

A mi modo de ver, en Klingsor los físicos en busca de la bomba atómica eran como caballeros mundanos en busca del Santo Grial, al final los nazis no lo consiguen y los Aliados, con los gringos a la cabeza, sí, pero para desatar el infierno.

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Acerca de Franco Cavagnaro Farfán

Novelista. He escrito la novela Huaquero http://bit.ly/1Y0CSxt y Me he puesto el traje aquel http://bit.ly/1Q2IpU3 Ambas ficciones forman mi Díptico del pasado.
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