Debajo de la costra

foto-keira-knightley-en-un-metodo-peligroso

Revelar una biografía.

Revelar las fuentes.

Revelar dónde comienza la ficción y dónde acaba la realidad.

Utilizar cartas, documentos, estudios psicoanalíticos, material de archivo, y en base a todo ello enlazar la historia de una teoría (una teoría psicoanalítica que explique de algún modo nuestras contradicciones). Luego encarnizarla en la historia novelada de la mujer que ideó ese material. E inmediatamente revelar (en un Epílogo y en Fragmentos de la vida de una mujer elegida) qué parte es verdad y qué parte no lo es.

Esto ocurre con La verdadera historia de Sabina Spielrein (1994) de Karsten Alnaes.

karsten-alnaes-la-verdadera-historia-de-sabina-spielrein_MLA-O-2622397612_042012

En su vida (fuera de la ficción y dentro de ella) se enlazan muchas cosas: su origen judío, su vida en Rusia, sus padecimientos psíquicos, sus tratos y amores con su famoso analista Carl Jung en Zurich, su regreso a Moscú, la huida a su pueblo natal Rostov, su probable (y novelada) muerte en una sinagoga junto a sus dos hijas ante las metrallas nazis antisemitas.

Pero por sobre todo enlaza su aporte más importante: La destrucción como causa primera del devenir. Revelar esa suerte de pulsión destructiva que te persigue, más allá de la pulsión del placer y la libido. Una suerte de instinto destructor en los seres humanos, el cual habita dentro de nosotros y que también se manifiesta colectivamente, socialmente. Dos caminos: encarnarse en el destino individual de su propia productora (Sabina) o en la sociedad (las víctimas: los judíos) que será aniquilada durante la sangrienta fiesta de la Segunda Guerra Mundial en el frente Este, en Rostov (Rusia, ex URSS), una suerte de revelación de los antiguos progromos.

Encontramos las costuras de ese aporte en la propia historia que Karsten Alnaes nos configura en La verdadera historia de Sabina Spielrein, en ella, lo esencial es el amor prohibido que se enciende entre el analista (Carl Jung) y su paciente-cliente (Sabina Spielrein). Esa revelación hace que el antes y después de ese amor se fusione y todo parezca nacer de ese perpetuo presente que es el recuerdo obsesivo de ese único momento de plenitud entre el hombre casado y ella, la muchacha que ha llegado a Zurich a curarse de su esquizofrenia. Toda la novela gira en torno al amorío con Jung que aunque es insoslayable, me deja un sabor muy rosa, ¡pero vamos estamos ante una novela!

4ecfad2a8e300s45924

La historia no es poco conocida, basta decir que David Cronenberg llevó al cine Un método peligroso, basada en la novela del psicoanalista John Kerr, quien trata la misma historia de amor entre Jung y Spielrein, pero solo se centra en su periplo en Zurich. Saltando todos los pres y los pros de esta historia. En ese sentido, el noruego Alnaes es bastante más exhaustivo, mucho más novelista si lo oponemos a la historia que cuenta el film de Cronenberg. Aquí se nos presentan someros diálogos de amor y desamor, y esa típica fijación con el sadomasoquismo sexual, cosa que por el contrario Alnaes evade, aterrizando las fijaciones sexuales de Sabina en masturbaciones durante la infancia y la adolescencia. Por otro lado, un punto de contacto entre ambas ficciones es contarnos que esta chiquilla esquizofrénica solía pensar que se comunicaba con los ángeles. Aunque más adelante aclararé qué tipo de ángel es el que ella elige.

Puede sonar un poco exagerado, pero esta novela me recordó a La montaña mágica de Thomas Mann, una novela capital que amo, allí también está esa oposición que encontré en la novela de Alnaes. Ambas tratan una época de entreguerras. Surge la oposición entre Europa y Rusia, lo conocido y lo desconocido, lo racional y lo irracional, lo científico y lo religioso. Todo esto se funde en Sabina, quien resulta un personaje liminal, al borde de. En una imagen muy buena, ella dice que viene de Rostov, la frontera entre Europa y Asia: “los viejos ortodoxos de mi ciudad creen que cada ser humano lleva en su interior un icono sagrado y oculto. Brilla y resplandece con colores increíbles, pero el ser humano lo ignora. No comprende que lo sagrado, la propia obra de arte, la sublime revelación reposa ahí dentro. Luego remarca sobre Jung: Todos los prisioneros están tristes. Incluso los prisioneros que no saben que lo son se vuelven tristes. Como pájaros enjaulados.

Hermoso.

Cuando hablo de los pres que prefiguran el destino de Sabina, pienso en los paralelos que entabla Spielrein, de niña se cree una suerte de Judith bíblica. Ella corta el cuello a su amante luego de que éste se sacia en ella. Su tío Alfred es uno de los primeros en estimular su joven mente. Una frase reluce aquí: “El que quiera ganar el mundo entero perderá su alma” (sí la Judith bíblica es Sabina y su Heleofonte será Jung). Adora a Dido (es Jung quien durante su tratamiento debate su figura para revelar que “Una paciente desea tan fervientemente que algo ocurra que evita por todos los medios admitir que es evidente que lo que va a suceder es lo contrario”. Sabina replica: en el alma de Eneas intuye una imagen del lado oculto de ella misma. Es decir, está prefigurando las propuestas de Jung acerca de lo femenino y lo masculino, animus y anima). Ama a Goethe, el Goethe de Poesía y Verdad, el de Fausto; ¿qué es más alemán que Goethe? Y si Sabina sigue Poesía y Verdad es porque en esta novela ambas están entremezcladas en la ficción, entre su obra psicoanalítica y su gran descubrimiento frente a su vida novelada.

A la par Alnaes se detiene lo suficiente en la lucha de poder dentro del psicoanálisis, que es un reflejo de las luchas raciales dentro de la misma Europa, pues Freud se siente demasiado judío y perseguido junto a sus compinches y decide pasarle la posta al buen y ario Jung. Algo de esto lo explica Alnaes en su Epílogo, cuando cuenta el papel que juega Jung en su relación con el nazismo y sus teorías que comulgan de algún modo lejano con los floros nazis.

Volviendo a los deseos de destrucción, siento que al novelar Alnaes ha hecho super patente que ese deseo era parte innegable del destino y la esencia de esta mujer. Es una suerte de búsqueda a lo largo de toda su vida, es como un ángel negro que la sigue por toda Europa, y la alcanza en la nueva Rusia comunista. Huyendo del florecimiento nazi y las tensiones raciales contra los judíos, encuentra que debe regresar a Rusia, donde piensa encontrar la perfección de la nueva sociedad comunista, digamos la libertad que necesita para plantear sus métodos psicoanalíticos, pero en su lugar encuentra la ya conocida represión staliniana, para de inmediato caer en manos (luego de la invasión nazi) del antisemitismo asesino.

Sobre las esperanzas del hombre nuevo en la nueva URSS, se piensa que como Sholojov deberá ser una fusión de ideas cristianas y profanas. Un ser así, el hombre total, como lo llamaba Dostoievski, no solo vivirá en armonía consigo mismo, sino que también representará una suerte de reconciliación entre Dios y el hombre, entre sensualidad y espíritu. Una mezcla de psicoanálisis, artes plásticas experimentales, música y literatura.

Hacia el final, cuando los nazis llegan a Rusia, la fe empieza a extinguirse en los demás, no en Sabina, quien en lugar de descreer, siente más fuerte el vínculo con los viejos símbolos y los rostros conocidos. Sabina preguntó al rabino por la marcha de la comunidad judía. Él la miro sombríamente y le dijo que incluso los miembros de las familias antiguas, de aquellas cuyas raíces podían remontarse a los primeros tiempos, estaban renegando de su fe. Los incrédulos aumentan su poder, y por eso el Señor convocará al pueblo del Norte, como dicen los libros sagrados, para que venga a este país a proscribirlos y a convertir sus tierras en desiertos eternos.

Aquí un enlace del frente este en el documental Apocalipsis: la segunda guerra mundial.

A modo de conclusión, yo creo que Alnaes hace un buen trabajo, pues cubre los espacios desconocidos de la vida de Sabina para llenar esos vacíos que la documentación insuficiente no han podido conseguir, utilizando la ficción, otorgándole gran sentido a la búsqueda que ha emprendido al escribir esta novela. Entonces la elección es arbitraria en muchos casos pero llega a intuir la verdad del hecho. La intuye y por eso gana.

Dos fragmentos que me encantaron: Antes de la muerte, después de las vejaciones, violaciones y demás de los soldados alemanes, Sabina le confiesa a sus hijas: El amor lo puede todo. Nosotros quedamos luego como yermos, despojados de todo, devastados por el incendio y desfigurados, pero debajo de la costra volverá a crecer alguna vez.

Increíble. 

sabina-spielrein

En su diario, noviembre de 1911, Sabina dice: Desafío, porque he de realizar algo noble y grande, y no estoy hecha para lo cotidiano. Se trata de una lucha a vida o muerte. Si existe un Dios Padre, él me escucha: Ningún dolor me es demasiado insufrible, ningún sacrificio demasiado grande, para impedirme cumplir con mi destino sagrado.

 Ardiente verdad.

Anuncios

Acerca de Franco Cavagnaro Farfán

Novelista. He escrito la novela Huaquero http://bit.ly/1Y0CSxt y Me he puesto el traje aquel http://bit.ly/1Q2IpU3 Ambas ficciones forman mi Díptico del pasado.
Esta entrada fue publicada en Libros, cine y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s