Un fantasma recorre el mundo

Recién se estrena Cosmópolis en Lima. Resucito una reflexión que hice vía Facebook  siguiendo dos films protagonizados por Robert Pattinson.

Estamos viviendo una época convulsionada. Crisis financiera y desempleo en EE.UU. y Europa.  Se especula que éste es el fin del capitalismo. Desde el cine, el actor Robert Pattinson protagoniza dos películas que retratan a su modo el comienzo (Bel Ami) y la crisis (Cosmópolis) de esta era.

Bel Ami, película basada en una novela decimonónica, y Cosmópolis, film dirigido y escrito por David Cronenberg (un autorizado en cuanto film bizarro se trate), basado también en una novela, con temática contemporánea, sumamente actual, sobre la crisis financiera y el llamado cybercapital.

El comienzo: siglo XIX

Bel Ami: «¡Os conozco, hatajo de granujas, cuadrilla de bandidos!»

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Comencemos por el principio. Inicios de la sociedad del dinero. París, centro del mundo. El capitalismo está en pañales. La competencia es feroz. Alguien está deseoso de triunfar al precio que sea.

A diferencia de otros grandes héroes decimonónicos que tienen mayor valía académica y de recuerdo en el imaginario colectivo, Bel Ami está un tanto olvidado. Guy de Maupassant fue un naturalista francés que escribió esta ficción enfocado en las grandes excrecencias y triunfos de la naciente sociedad del dinero. Bel Ami es el triunfante que sobrepasa absolutamente todo y avizora su éxito definitivo.

De soldado de ínfima fila a desempleado, luego periodista, columnista en ascenso del Eco, intrigante de Ministerios, jugoso partidor y casamentero fugaz del mejor cuero de París. Antes de su éxito, George Duroy (a) Bel Ami  se divierte enjuiciando a los falsos miembros de su sociedad: «¡Os conozco, hatajo de granujas, cuadrilla de bandidos!». Aunque finalmente se transforme en alguien mucho peor que ellos.

Aquí mi primera atingencia. Zolá, Balzac y el propio Flaubert estaban interesados en el racconto moral, tras bambalinas creían (de algún modo) en la justicia poética: el triunfo del bien. Hay una ligera luz, después de todo en sus oscuros entramados. Por eso los ambiciosos arribistas que dan forma a la novela decimonónica son castigados, son condenados a muerte, coquetean con el suicidio, descienden en el infierno moral y físico.

Hay una fuerte imagen sobre el devenir de Bel Ami, para esto se hace una breve descripción del ascenso definitivo del Sr. Walter, esposo de su amante y su jefe en el diario, quien desea ser admirado por la sociedad. Adquiere, pagando una suma astronómica, un gran cuadro en el que se representa a Jesús caminando sobre las aguas. Luego de la exposición, se hace una suerte de descripción del cuadro, desde los ojos de la amante engañada de Bel Ami del siguiente modo:

Y deteniéndose frente al Dios en pie sobre el mar, murmuró: ¡Qué hermoso es! ¡Qué miedo tienen y cuánto lo aman esos hombres!¡Qué sencillo es y qué sobrenatural al mismo tiempo! Suzanne exclamó: Se parece a usted, Bel Ami, se lo aseguro. Si llevase usted barba o si él fuese afeitado, serían ustedes igualitos. ¡Oh! Es asombroso.

El paralelo que se entabla es obvio. Ahora la divinidad es Bel Ami. La ambición a todo precio es el nuevo arquetipo universal.

 

El final: siglo XXI

Cosmópolis: “Un fantasma recorre el mundo”

burbuja

Síntomas de digresión y ruptura del modelo Bel Ami. En lo que parece el final de esta larga historia, Cronenberg nos cuenta una historia sin acciones, una historia claustrofóbica donde el protagonista es el tiempo.

Pues sí, algo ha ocurrido con el tiempo, algo está ocurriendo con el tiempo. Todo avanza con una lentitud exasperante dentro de una limosina que recorre Manhattan, en ella Eric Packer (un billonario de 28 años) se dirige a cortarse el cabello, para eso deberá ir de punta a punta en una ciudad convulsionada por manifestantes contra la especulación financiera y el mal que gobierna las bolsas de valores. En el exterior, los acontecimientos vuelan en medio del caos. La nueva moneda de cambio es la rata. El dólar ha caído y ahora es la rata quien gobierna el destino de los hombres. El dinero se ha vuelto una rata.

Cosmopolis

Packer recibe en su limosina a empleados, amantes, doctores, amigos. Consecuencias: todo se vuelve una secuencia de gestos, una vorágine de palabras. No hay casi acciones sino un modo interrumpido de diálogos que intentan explicar el inevitable fin de la era que fundaron tipos como Bel Ami. Su ambición se ha transformado en una suerte de solipsismo claustrofóbico en la que el lujo y la indiferencia absoluta frente a lo que ocurre afuera, en el mundo, están entrando en una suerte de deseo tanático por un sangriento final encarnado en Eric Packer, un especulador financiero global.

 

Lo que le costó a Duroy toda su vida, Packer ya lo tiene apenas a los 28 años y lo mejor, puede supervisar todo desde su limosina (un a suerte de gran servidor informático). La especulación y la alianza entre el capitalismo y la tecnología tienen eco en un diálogo genial entre la CEO en Teoría de Packer (una suerte de coaching delivery) y éste. El cáncer que devora a Occidente es mirar y pensar en términos del futuro, de todo lo improbable, sin ocuparse del presente, aquello que realmente le está ocurriendo. Esa es la imagen: el mundo real está separado de Packer. Cosmópolis es un relato sobre el modo de vida capitalista, absurdo, inhumano, vacío.  

Aquí la escena más increíble con su Chief of Theory…

 

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Acerca de Franco Cavagnaro Farfán

Novelista. He escrito la novela Huaquero http://bit.ly/1Y0CSxt y Me he puesto el traje aquel http://bit.ly/1Q2IpU3 Ambas ficciones forman mi Díptico del pasado.
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